viernes, 10 de julio de 2009

EL ÚLTIMO CUY


La última tarde de su vida, Alicia fue a darse un baño de vapor al sauna donde era asidua clienta. Los empleados que la conocían bien se sorprendieron de ver su expresión desoladora, aunque ninguno se atrevió a preguntarle el porque de su tristeza la atendieron con mucho más esmero. Durmió casi cinco horas en el salón de reposo olor a eucalipto. “No puedo creer que haya muerto de esa manera” declara la camarera de la cafetería del sauna, quien dice que algunas tardes le parece ver a la señora Alicia comer su cuy chactado de toda la vida.

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