
La publicidad en el Perú coincide con la llegada de los españoles y sus productos de ultramar. Aunque la imprenta se había inventado hace mas de un siglo, en una Lima virreinal mayoritariamente analfabeta , la publicidad oral era la predominante , los denominados pregoneros recorrían la ciudad anunciando una amplia gama de productos, muchos de ellos podemos verlos hasta hoy, aquellos que anuncian anticuchos , tamales, picarones y otros manjares tradicionales de entonces. Las calles Mercaderes y Mantas, hoy jirón de la Unión y jirón callao eran el epicentro de toda esta movida comercial. Los afiches gráficos se reducían a las pancartas que anunciaban corridas de toros u obras teatrales.
A inicios de la república con la aparición de los primeros medios de prensa, la publicidad se convertiría en algo habitual en las distintas publicaciones. En 1839 se funda el diario El Comercio que lleva su nombre precisamente porque anunciaba la llegada de barcos y con ellos sus apreciadas mercancías a la capital. Revisando sus primeras ediciones podemos encontrar los más variopintos anuncios de productos contra la tos, la frigidez sexual, tónicos revitalizantes, entre otros. Además la venta de esclavos en la primera mitad del siglo XIX era algo por lo visto común como pueden dar fe los distintos anuncios.
Con la apertura comercial del siglo XX y la llegada de medios de comunicación masivos como el cine, la televisión y la radio, la publicidad conquisto espacios y audiencias mayores. La fotografía inclino los anuncios hacia las imágenes y creo nuevos patrones de moda popularizando a las modelos de la época. La radio registro los primeros jingles grabados en discos de acetato que posteriormente formarían parte de la memoria colectiva de millones de peruanos. La televisión aparece a finales de la década de los 50’s con anuncios inocentes grabados en vivo, no seria hasta 1962 que la televisión peruana registraría su memoria en video tape.
Actualmente la publicidad abarca casi todos los espacios de nuestra percepción audiovisual, no existe lugar en la que estemos ajenos a sus mensajes. Las estrategias de marketing de muchos productos recurren a soportes poco tradicionales como muros en la calle, vehículos de trasporte público, ropa, sombrillas, sillas, lapiceros. Se han visto casos peculiares como la adquisición de partes de los cuerpos humanos de algunos individuos para anunciar productos, casi cualquier soporte es susceptible a la publicidad en estos días.